
Hoy es 1 de septiembre.
El día universal de los nuevos comienzos, de las agendas en blanco y de las inauguraciones. Y si miras la foto que encabeza estas líneas, verás que mi forma de celebrarlo ha sido, literalmente, meterme en el barro. Existe una presión tremenda por mostrar que, cuando abres un negocio, todo es brillante, perfecto e impoluto desde el minuto cero.
La realidad de dejar la estabilidad para construir el estudio de Adri García Fotografía se parece mucho más a esta imagen. Han sido meses de mancharme las manos hasta los codos con todo lo que no es hacer fotos. He tragado el polvo de la burocracia, me he peleado con planos imposibles para sacarle partido a cada rincón del local y he invertido horas en entender cómo gestionar este salto al vacío.

Pero el barro más denso ha sido el mental. Si conoces mi trayectoria, sabes que mi fotografía siempre tuvo un matiz oscuro, duro y muy personal. Al proyectar este nuevo espacio, supe que tenía que moldear mi propia mirada. Quería que mi estudio fuera un refugio donde, al cruzar la puerta, pudieras soltar el aire y relajarte; un lugar donde posar no se sienta como un examen.
Para ello, he trabajado intensamente en suavizar mi técnica, buscando una luz mucho más cálida y amable para tus sesiones.


Pero ojo, que nadie se asuste: esto no significa que vaya a renunciar a mis sombras. Mi proyecto personal, esa fotografía más cruda que me define, sigue muy vivo. Voy a seguir metiéndome en ese barro oscuro para seguir conociéndome y experimentando (y a veces, llenándolo todo de color). Porque es precisamente ahí, explorando los contrastes por mi cuenta, donde encuentro nuevas formas de mirar que luego, curiosamente, me ayudan a esculpir mucho mejor esa luz amable que te envolverá el día de tu sesión.
Hoy abro las puertas sabiendo que la web aún necesita algún retoque y que faltan detalles estéticos por colocar en el estudio. No está todo perfecto, pero los cimientos ya están firmes. He asumido que para crear un espacio donde el tiempo se detenga y podamos crear en equipo, primero hay que estar dispuesto a ensuciarse.
Te doy la bienvenida oficial a la trastienda de este estudio. Y tú, ¿eres de los que esperan a que todo esté al 100% para empezar, o prefieres lanzarte al barro y pulir por el camino? Cuéntamelo en los comentarios, que te leo.
Te deseo mucho éxito!
Lo mejor lanzarse al barro e ir moldeando por el camino
Muchas gracias amigo. ¡Abrazos!
Eres y haces un trabajo increible.